Crujientes por fuera, tiernas por dentro y con ese sabor auténtico que solo se logra respetando su piel. Las patatas teja se presentan en finas láminas doradas al punto justo, perfectas para acompañar cualquier tapa o disfrutar solas. Una propuesta sencilla pero irresistible, pensada para quienes saben apreciar lo más básico… cuando está hecho con mimo.